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  Ultima actualización
  12/04/2007
 

ENFOQUE DE MARCO LOGICO::

9.Matriz del Marco Lógico

El último paso se refiere a la elaboración de la propia matriz del marco lógico. La metodología que estamos analizando permite pasar, sin perdida de continuidad, del árbol de alternativas a la matriz del marco lógico. 

Los Objetivos
Empleando la matriz del marco lógico como guía metodológica se pueden diseñar correctamente los objetivos del proyecto. Estos se clasifican, siguiendo un orden jerárquico, en fin, propósito, productos y actividades.

El Fin o finalidad es el objetivo nacional (o sectorial) de desarrollo al cual el proyecto pretende contribuir. Es el primero de la jerarquía de objetivos, aunque su plena realización está mas allá del alcance del proyecto: eventualmente la conjunción de varios proyectos, aunado a determinados factores de entorno, conducirá en el mediano y largo plazo el logro del Fin. Por ello, deben enfatizarse dos cosas acerca del Fin: 
1.Primero, lo establecido en el marco lógico no implica que el proyecto en sí mismo será suficiente para lograr el Fin. En el mejor de los casos, el proyecto contribuirá de manera significativa al logro de este objetivo.
2.Segundo, la definición del Fin no implica que éste se logrará a la conclusión del proyecto. El Fin es un objetivo a largo plazo al cual contribuirá el proyecto una vez que entre en operación, y estos efectos a largo plazo probablemente solo serán tangibles varios años después de la conclusión de la intervención.

Como quiera que el Fin se refiere a un objetivo nacional de desarrollo, en el contexto actual los fines de los proyectos debieran referirse a temas tales como los siguientes:
1.Fomento del empleo y apoyo a la microempresa.
2.Crecimiento del PBI y estabilidad de precios.
3.Reducción de la extrema pobreza.
4.Conservación del medio ambiente.
5.Equidad de género.
6.Fomento del desarrollo alternativo en zonas de selva.
7.Mejoramiento de la calidad de vida. 

El Fin es la justificación social de un proyecto. Es la razón que justifica la asignación de recursos. Recursos que, por definición, podrían destinarse a proyectos o usos alternativos.

El Propósito es el objetivo concreto del proyecto: la institución ejecutora deberá comprobar su realización virtualmente al día siguiente de culminada la ejecución del proyecto. Leon Rossemberg lo llamó, por ello, objetivo inmediato del proyecto, y a toda la fila del marco lógico correspondiente al Propósito denominó tajantemente Situación al Final del Proyecto (SFP). A este respecto, un proyecto bien diseñado debe contar con las siguientes características:
1.Debe tener un solo propósito. Esta es la regla de oro en diseño de proyectos y el punto de partida para garantizar la coherencia del mismo.
2.El propósito debe ser factible el lapso máximo de cinco años (según el PNUD, la duración máxima permisible es 7 años, en casos muy especiales).
3.El propósito debe estar claramente definido, especificando: el cambio o resultado final deseado; el lugar donde tendrá dicho cambio; la población que será afectada, incluyendo la especificación de cualquier diferencia de género o de carácter étnico. 

Por lo general, el título de un proyecto es la expresión resumida de su propósito, con indicación expresa del objetivo y el ámbito del proyecto.

Los Resultados son los bienes y servicios que el proyecto prevé producir a fin de lograr el propósito. El marco lógico debe contener en este casillero todos los elementos o componentes necesarios para lograr el propósito. Los resultados son las entregas o términos de referencia del proyecto. Respecto a los componentes, un proyectista debe tener en cuenta las siguientes consideraciones:
1.Usualmente, el número de componentes es de 3 a 5 por proyecto. Un número mayor hace que el proyecto se vuelva muy complejo, en cuyo caso sería mejor desagregar el proyecto en varios que conformen un solo programa. 
2.Los bienes y servicios que sean indispensables, pero que por alguna razón justificada no puedan ser incluidos como componentes, deberán ser incorporados en la columna de supuestos.
3.Los componentes se refieren a acciones que están bajo control del equipo ejecutor del proyecto. Son los factores estrictamente controlables del proyecto.
4.Los componentes definen la estrategia básica del proyecto: constituyen el paquete mínimo necesario que, al contribuir con los supuestos, será suficiente para lograr el propósito. 
5.En los componentes o resultados, más que en cualquier otro nivel del marco lógico, se recomienda utilizar frases que expresen las acciones como si ya hubieran sido realizadas o como productos terminados.

Luego de que se han establecido los productos o componentes del proyecto, se inicia el proceso de determinación de las actividades que producirán los “outputs” del proyecto. Al respecto, deben tenerse en cuenta las consideraciones siguientes:
1.Las actividades se agrupan en bloques, uno por cada componente.
2.Las actividades incorporadas en cada bloque son todas las necesarias para la entrega de un componente dado.
3.En cada bloque las actividades son listadas en orden cronológico o secuencial, en la medida que esto sea posible.
4.Entre todas las posibles actividades, podrían configurarse varias combinaciones de ellas para lograr un componente dado. Obviamente, se debe seleccionar aquella combinación que represente la mejor opción de éxito al mínimo costo.
5.El marco lógico solo contiene actividades principales, no tareas o sub-actividades.
6.En cuanto al número de actividades, es recomendable que este no pase de 7 para cada componente.

Los Indicadores 
Como bien señala Practical Concepts, no es suficiente definir la intención general del proyecto, pues, por lo general, la formulación de fin, propósito y resultados está sujeta a interpretaciones diversas e incluso malentendidos por parte de las personas e instituciones involucradas en el proyecto. En particular, la formulación del Fin y Propósito tiende a ser ambigua. En el contexto del marco lógico, los indicadores constituyen el medio para establecer que condiciones serían las que señalen el logro de los objetivos del proyecto.

En tanto variables, los indicadores presentan dos características esenciales: son características observables de los objetivos (descriptores); y son objetivamente verificables por medios externos. Es importante que el indicador pueda verificarse en forma objetiva, independientemente de si es directo o indirecto. Por ello, junto a la especificación de indicadores se deben seleccionar los medios o fuentes apropiados de verificación.

El principio es: si un indicador no es verificable por ningún medio, entonces búsquese otro indicador.

El marco lógico incentiva al diseñador del proyecto a definir clara y explícitamente que es lo que señalara que la ejecución ha sido exitosa. De este modo se evitan las interpretaciones subjetivas de los logros del proyecto, y éste gana en cuanto a evaluabilidad; es decir, capacidad para ser evaluado objetivamente durante y después de su ejecución. En el contexto del marco lógico, los indicadores se clasifican en los cuatro categorías:
1.Indicadores de Impacto, que son medidas de desempeño para los objetivos del nivel más alto a los cuales apunta un proyecto. Por este motivo, los indicadores de este nivel pueden ir más allá del alcance del proyecto.
2.Indicadores de Propósito, que muy a menudo definen el cambio en el comportamiento de los beneficiarios del proyecto o el cambio en la manera en que funcionan las instituciones como resultado del proyecto. En consecuencia, la definición de estos indicadores puede ser difícil.
3.Indicadores de Productos, los cuales establecen los marcos de referencia para la evaluación de los resultados del proyecto, ya que corresponde a la institución ejecutora producir los resultados esperados.
4.Indicadores de Proceso, que son los indicadores del cumplimiento de las actividades programadas por el proyecto, con la pertinencia y calidad esperada. Adicionalmente, y sobre todo para efectos del control administrativo, se habla de indicadores de insumos, los cuales se refieren a los insumos o costos relacionados a la ejecución de actividades.

Ahora bien, en términos muy amplios, se pueden emplear dos clases de indicadores:

Indicadores Directos, que comprenden a las variables directamente relacionadas al objetivo a medir. Por ejemplo, si el objetivo es reducir la mortalidad, un indicador apropiado podría ser la tasa de mortalidad infantil en tanto por mil.
Indicadores Indirectos, llamados también PROXYs, que son formas aproximadas de medir determinados objetivos. La variable utilizada no tiene una relación directa con el objetivo que se busca medir. En general, los tres principios que deben guiar la selección de indicadores son los siguientes:
1.Los indicadores deben ser significativos y relevantes.
2.Los datos requeridos para hacer cálculos deben ser factibles de una recopilación oportuna económica.
3.Los indicadores y su cálculo deben estar acordes con la capacidad institucional de la entidad ejecutora.

Todo buen indicador debe tener tres atributos básicos: calidad, cantidad y tiempo.
1.El atributo de calidad se refiere a la variable empleada; por ejemplo, tasa de mortalidad infantil, ingreso per-cápita, tasa de analfabetismo, hectáreas de tierra reforestadas, casos de violencia familiar atendidos, etc.
2.El atributo de cantidad se refiere a la magnitud del objetivo que se espera alcanzar, por ejemplo reducción de la tasa de mortalidad infantil del 40 por mil al 20 por mil; incremento del ingreso per-cápita en 10%; reducción de la tasa de analfabetismo del 8% al 5%; etc.
3.Atributo de tiempo se refiere al periodo en el cual se espera alcanzar el objetivo, y usualmente esta vinculado a la duración del proyecto. 

Al reunir los atributos básicos antes mencionados, los indicadores pueden ser expresados tal como aparacen en los ejemplos siguientes:
1.“La tasa de mortalidad infantil, entre enero de 1995 y diciembre de 1998 se ha reducido en 50% (de 40 por mil a 20 por mil)”.
2.“ Incremento del ingreso per-cápita en 10% durante 2 años”.
3.“Reducción de la tasa de analfabetismo del 8% al 5% entre enero de 1998 y diciembre del 2000”.

Los Medios de Verificación
Los medios de verificación describen las fuentes de información necesarias para la recopilación de los datos que permiten el cálculo de los indicadores. Por lo tanto, esta columna del marco lógico constituye la base del sistema de monitoreo del proyecto. Por lo general, el sistema de monitoreo y evaluación describe los niveles, personas, eventos, procedimientos, documentos y datos que deben ser usados para realizar el seguimiento de la ejecución del proyecto. 

Por norma un buen indicador debe ser verificable por algún medio. Por tanto, el valor de un indicador se limita o amplía por los medios que se dispongan para verificarlo. Si se requiere una encuesta amplia para obtener los datos necesarios para verificar el indicador y si el proyecto no tiene fondos para pagar la encuesta, entonces debiera buscarse otro indicador. La verificación de algunos indicadores podrían requerir simplemente de una rápida revisión de registros en oficinas públicas (fuentes secundarias de información), mientras que otros requieren para su verificación de la recolección y análisis sofisticados de datos (fuentes primarias de información).

Los Supuestos 
Un proyecto nunca se ejecuta en el vacío social, ni es un experimento de laboratorio en el cual se puedan determinar a voluntad las variables que intervienen en el proceso. Por el contrario, todo proyecto afronta riesgos, ya sea de carácter natural, político-social, cultural o de otra índole, que podrían ocasionar el fracaso del proyecto, pese a su buena gerencia. El marco lógico permite la incorporación de estas condiciones del entorno en el diseño del proyecto, a través de la columna de supuestos. 

Los supuestos son enunciados sobre la incertidumbre que existe en cada uno de los niveles de la jerarquía de objetivos. Representan condiciones que deben existir para que el proyecto tenga éxito, pero que no están bajo el control directo de la institución ejecutora. Los supuestos son, por ende, variables exógenas, y suelen expresarse en frases tales como las siguientes:
1.“Los precios agrícolas se mantendrán estables”.
2.“Las familias campesinas no se opondrán a la introducción de cambios tecnológicos”.
3.“No habrá rotación del personal capacitado”.

En ocasiones, pueden describir lo que deben hacer otros proyectos, tales como:
1.“Las vías de transporte (necesarias para el acceso al mercado de los productos agrícolas) serán construidas por un proyecto del Ministerio de Transportes”.
2.“El Congreso de la República aprobará la Ley de Aguas”.
3.“El Ministerio de Agricultura reforestará las colinas, para la recuperación de la fertilidad de los suelos”.

Debe tenerse siempre presente que los riesgos se refieren a situaciones negativas que puedan presentarse en el entorno del proyecto, en la dinámica de la población objetivo o la entidad ejecutora, y que pueden eventualmente impedir el logro de los objetivos. La función de la columna de supuestos es tener una visión clara de las dificultades de este tipo, así como de sus posibles medios de neutralización.

Riesgos y Análisis de Sensibilidad
Los supuestos representan un juicio sobre la probabilidad de éxito del proyecto que comparten la institución ejecutora y el organismo de financiación, ya que establecen las condiciones que deben existir para lograr el próximo nivel de la jerarquía de objetivos. Cuanto menor sea la incertidumbre de que ciertos supuestos sean válidos, mayor será la probabilidad de éxito. Los especialistas están de acuerdo en que el hecho de no prestar atención a los supuestos casi siempre hace que un proyecto se desvíe de su curso. 

Los riesgos o amenazas del proyecto tienen fuentes de diversa índole: culturales o étnicas (que podrían inducir al rechazo del proyecto por parte de la población objetivo); político- económico-sociales (incluyendo las políticas gubernamentales, aspectos tecnológicos y legales), que podrían alterar las reglas de juego que hacen viable a corto y largo plazo el proyecto; y naturales, que podrían tornar inapropiadas las condiciones climáticas para ciertos proyectos, especialmente en el caso de inversiones relacionadas a actividades extractivas (agricultura, silvicultura, pesca, etc.).

El entorno social, económico, político, cultural y natural, al tiempo que constituye la base objetiva que sustenta una intervención, bajo determinadas circunstancias podrían representar riesgos al desenvolvimiento del proyecto. Dichos riesgos podrían, en ocasiones, ser neutralizables, pero en otras podrían ser el indicio de una alteración estructural en el entorno. En el primer caso, deben ser incorporadas las correspondientes medidas de mitigación o neutralización en el marco de la estrategia del proyecto. Si en cambio, los riesgos son de carácter no neutralizable y de ocurrencia muy probable durante la vigencia del proyecto, este sería inviable. 

Riesgos y  Medios  de Neutralización
El análisis de riesgos es la parte que suele presentar mayores dificultades en la elaboración del marco lógico. Existe al respecto un procedimiento, difundido por la Dirección General de Cooperación al Desarrollo de la Unión Europea, que puede facilitar este análisis.
1.En primer lugar, se identifica la(s) fuente(s) de riesgo. Por ejemplo, en un proyecto de mejoramiento de la productividad agropecuaria, podrían ser el clima y el mercado.
2.En segundo lugar, se precisa la naturaleza del riesgo derivado de la fuente de riesgo. Por ejemplo, la caída brusca de los precios de los productos agrícolas.
3.En tercer lugar, se cuestiona el carácter del riesgo concreto: ¿es neutralizable o no?. Si fuera neutralizable, inmediatamente se derivan los medios de neutralización correspondientes y se incorporan a la columna de objetivos del proyecto, ya sea como componente o como una actividad adicional dentro de un componente. Recuérdese que la columna de objetivos contiene por lo general los factores controlables del proyecto.
4.Si no fueran neutralizables, entonces, se haría una segunda interrogante: ¿es probable que el riesgo se presente durante la vigencia y en el ámbito del proyecto? si la respuesta fuera negativa, el proyecto sería viable y el supuesto seria expresado en términos de un riesgo negado.

Por ejemplo, si la caída de precios de los productos agrícolas es un riesgo de carácter no neutralizable pero no es probable de que ocurra durante la duración del proyecto, el supuesto quedaría expresado de la siguiente manera:
“No habrá caída de los precios de los productos agrícolas”
Por su parte, si se estima que el clima, en el ámbito y durante la vigencia del proyecto, será favorable, el supuesto podría ser:
1.“No habrá sequía” (para proyectos de lugares cuyo riesgo climático principalmente es la sequía).
2.“No habrá inundación” (para proyectos cuyo riesgo principal es la inundación).
 

   

 
   

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