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  Ultima actualización
  12/04/2007
 

ENFOQUE DE MARCO LOGICO::

2.
Procedimiento General de Evaluación de Proyectos

Analizar o evaluar un proyecto consiste en determinar, mediante la aplicación de técnicas cualitativas y cuantitativas, la conveniencia de asignar ciertos recursos a determinados usos. Se trata, esencialmente, de decidir cómo deben utilizarse los recursos a los efectos de satisfacer determinadas necesidades sociales. Desde la perspectiva de una entidad financiera, el propósito de la evaluación de proyectos es hacer una correcta  selección de los proyectos que serán financiados, al tiempo que contribuyen a un buen diseño de los mismos.  Con la evaluación de proyectos se da respuesta a la interrogante básica de que tan beneficiosa puede ser una determinada inversión. Desde la publicación de la Teoría del Interés de Irving Fisher en los EE.UU. y de la Teoría Positiva del Capital  de  Eugene  Von  Böhm-Bawerk en  Alemania, ambos a fines del siglo XIX, se reconoce la importancia de la evaluación de proyectos como un medio para mejorar la toma de decisiones de inversión.

Por definición, un proyecto de inversión implica la utilización de insumos. Significa, por lo tanto, que un proyecto “succiona” recursos productivos de la economía que tienen un determinado valor económico.  La valoración de estos recursos constituye el costo del proyecto, en tanto que se supone que el proyecto generará algún producto, que también deberá ser valorado y que será el beneficio del proyecto.  Con base en esta información la evaluación consistiría, sencillamente, en determinar si la corriente de beneficios que el proyecto generará es mayor que su corriente de costos. Si este fuera el caso, uno podría estar en condiciones de decidir rápidamente y sólo hasta aquí llegaría nuestro análisis. El problema, sin embargo, no es tan simple y presenta una serie de complicaciones que es necesario analizar:

A)
En primer lugar, cabe preguntarse sí  han sido identificados  todos y cada uno de los costos que ocasionará el proyecto, así como todos y cada uno de sus beneficios.
1.
Existe la posibilidad de que en el proceso de evaluación de un proyecto se omitan los llamados costos indirectos y que pueden no haberse identificado sencillamente porque el ente ejecutor no los ha contemplado en su proceso productivo ya que efectivamente para él no implican una erogación de dinero.
2.
De la misma forma, puede ocurrir que,  del lado de los beneficios, no se hayan contemplado los probables beneficios indirectos del proyecto porque, al igual que en el caso de los costos, el inversionista no ha contemplado otras ventajas que no sean las que significan una retribución monetaria para él.

Tanto aquéllos costos como éstos beneficios  no entran en la contabilidad del inversionista privado y por lo tanto no afectarán el cálculo de su rentabilidad.  Desde el punto de vista de la sociedad, en cambio, ellos si debieran ser considerados ya que pueden implicar que el proyecto ocasione más costos que beneficios.  En esta primera aproximación, por lo tanto, se puede decir que para la evaluación de una alternativa de inversión pública es importante la identificación de todos sus costos y beneficios.

B) Una segunda cuestión que es preciso tomar en cuenta es que, aún cuando se hayan considerado todos los beneficios y costos del proyecto, no basta sólo que los beneficios sean mayores que los costos, sino además es necesario que el excedente sea mayor a cierta alternativa pertinente.  
1.
Si los beneficios son mayores que los costos y el proyecto genera un excedente positivo, este debe ser comparado con otras alternativas de tal forma de evaluar si existe no solo un beneficio neto sino un beneficio neto incremental respecto a estas otras alternativas.
2.
En principio y cuando el análisis se restringe al campo de la evaluación privada, una posibilidad de comparación que se utiliza es la tasa de interés de mercado.  Es decir, se evalúa si el retorno neto que la inversión produciría, es mayor, menor o igual que el retorno que dicho capital generaría a la tasa de interés con que el sistema bancario retribuya a dicho capital.  En otras palabras, el proyecto se compara con la tasa de interés de mercado, que en este caso actúa como el costo de oportunidad del capital invertido en el proyecto.  Expresado en forma muy simple, el costo de oportunidad del capital es lo que se deja de ganar en otra alternativa, en este caso en un banco, por haber destinado estos fondos a la implementación del proyecto.

En términos de la evaluación privada de proyectos, empero, el costo de oportunidad del capital está normalmente asociado a lo que el inversionista considere que son sus alternativas de inversión más rentables y no necesariamente a la tasa de interés de mercado que en todo caso solo se utiliza como referente general.  Por ejemplo, un holding de empresas puede considerar que el costo de oportunidad de un nuevo proyecto será, al menos, la tasa de rentabilidad que se obtiene en la empresa menos rentable del holding, la cual bien podría  ser superior a la tasa de interés  bancaria. Desde el punto de vista social, seleccionar la alternativa de inversión más rentable tiene como lógica consecuencia  escoger aquél proyecto que represente una mayor contribución al desarrollo nacional y, por ende, contribuya a  elevar la tasa de crecimiento del producto nacional.

El problema general de evaluación  comprende, por lo tanto,  dos razonamientos esenciales:  primero, determinar si se han identificado todos los costos y beneficios del proyecto de tal forma de averiguar si estos últimos son mayores que los primeros; y segundo, en caso de que así ocurra, averiguar si este beneficio neto o excedente  es o no mayor que el costo de oportunidad del capital invertido. Tal es el procedimiento general de evaluación de proyectos.

   



 

   

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