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  Ultima actualización
  26/06/2007
 

ENFOQUE DE MARCO LOGICO::

1.
Definición de Evaluación de Proyectos

En el marco de su definición más abstracta y, por ende, comprehensiva, esencial y universal, un proyecto de inversión implica la utilización de determinados recursos y su transformación en determinados productos o resultados a través de la realización de determinadas actividades. Como en cualquier acto de producción, una inversión es en el fondo un proceso de transformación de insumos en productos. En este proceso, se generan dos flujos:
1.Uno de costos, en razón de la compra de determinados recursos o insumos.
2.Otro de beneficios, derivado de la disposición de los productos.  

Por ello, un proyecto, cualquiera sea su naturaleza, representa un intercambio entre costos y beneficios.  Toda inversión exige la reducción de algún beneficio en el presente -tal es, genéricamente, su costo-  con la esperanza de recibir algún beneficio en el futuro.  Pero los costos y beneficios acontecen en momentos distintos, siguiendo la lógica de la siembra y la cosecha, por lo que resulta indispensable tomar en consideración el tiempo para evaluar la rentabilidad, privada o social, asociada a la inversión, y con ello, operativizar el análisis costo-beneficio.

Formulación y Evaluación de Proyectos
Por ello, al evaluar la conveniencia de una inversión se deben comparar costos y beneficios a través de las operaciones siguientes:
1.En principio, se identifican todos los costos y beneficios. Desde el punto de vista privado o empresarial, la tarea es relativamente sencilla, pues, se consideran todas las partidas que afectan los estados financieros de la empresa. Desde un punto de vista social, en cambio, la identificación de todos los costos y beneficios del proyecto suele ser una tarea bastante ardua, pues, se pueden detectar partidas de costo y beneficio que van más allá de las que contablemente son identificadas en el ámbito estrictamente privado.
2.
La identificación de costos y beneficios normalmente incluye tanto la identificación propiamente dicha, como la cuantificación de los costos y beneficios detectados. Identificación y cuantificación son procesos estrechamente unidos. Por ejemplo, la participación de la mano de obra se identifica y cuantifica en número de horas-hombre, o en  número de trabajadores y  en días o meses de cada uno de ellos.
3.
Después de la identificación y cuantificación se efectúa la valorización de las distintas partidas de costo y beneficio. Aquí se abren varias alternativas que grosso modo configuran distintas formas de evaluar un proyecto. En la mayoría de proyectos privados no existe mayor dificultad  para valorizar los costos y beneficios; pero en los proyectos sociales, a cargo de entidades no-lucrativas, los beneficios, si bien pueden ser identificados y hasta cierto punto cuantificados, difícilmente pueden ser valorizados.

En la teoría económica de la inversión, mientras la identificación de costos y beneficios es la esencia de la formulación de proyectos, su valorización es la quintaesencia de la evaluación. La cuantificación suele situarse en un punto mas o menos equidistante entre ambos procesos.  

Enfoques de Evaluación
Al identificar, cuantificar y valorizar los costos y beneficios de un proyecto, resulta crucial la diferenciación entre los costos/beneficios directos y los costos/beneficios indirectos. Para trazar la línea divisoria entre lo directo e indirecto, el punto clave es la consideración de la titularidad del proyecto. Un proyecto se analiza, en principio, siempre desde la perspectiva de una persona natural o jurídica, privada o pública, que será (o sería) la responsable de la ejecución de la inversión. Bajo esta consideración se entiende que:
1.
Los costos y beneficios directos son aquéllos que recaen sobre el titular del proyecto.
2.
Los costos y beneficios indirectos son aquéllos que recaen sobre terceros y no sobre el titular del proyecto.
La teoría microeconómica conoce a éstos últimos como externalidades, que según cierta definición de texto son “los costos o beneficios que tienen su origen en una transacción económica, que recaen sobre un tercero y que no tienen en cuenta los que realizan la transacción”. La diferencia entre las variables de costos y beneficios directos e indirectos es de importancia fundamental para distinguir entre evaluación privada y evaluación social.  Normalmente bajo un enfoque privado sólo se consideran las variables directas, en tanto que bajo un enfoque de evaluación social deben incluirse todos los costos y beneficios, tanto directos como indirectos. En este enfoque se evalúan los  efectos que recaen sobre toda la población afectada por la inversión, y no sólo aquéllos que recaen sobre el titular del proyecto. En este contexto, debe entenderse a la evaluación de un proyecto como un continuum que va desde la evaluación estrictamente privada hasta la evaluación basada en amplias consideraciones sociales.

El criterio de fondo es la comparación de los costos y beneficios asociados al proyecto.  Este criterio permite determinar la rentabilidad de los proyectos ya que los costos corresponden al valor de los recursos utilizados, en tanto que los beneficios son el valor de los bienes y servicios producidos por el proyecto.  En este contexto, reiteramos:
1.
La evaluación se califica de evaluación privada cuando se considera el interés de una unidad económica concreta (que puede ser una empresa o un médico). Los costos y beneficios en este caso se valúan a través de “precios de mercado”.
2.Cuando lo que interesa es el efecto que produce el proyecto en el colectivo económico-social, se suele hablar de evaluación social, y los costos y beneficios se suelen estimar con los llamados “precios sociales”, “precios de cuenta” o “precios sombra”.
3.
En la evaluación social, el análisis de los proyectos se realiza desde el punto de vista del país como un todo, lo que implica considerar tanto a los costos y beneficios directos como a los indirectos; vale decir, los efectos que recaen sobre toda la población afectada por la decisión de inversión. Este tipo de evaluación, sin embargo, no es de exclusiva aplicación en proyectos gestados o patrocinados por el sector público. Muchos proyectos empresariales con significativos efectos sobre su entorno económico y social (generación de empleo, apropiación de tecnología, incremento de divisas, sustitución de importaciones, conservación del medio ambiente, etc.) deben ser sometidos, además de la evaluación privada, a los criterios de evaluación social.  Por otro lado, en los proyectos ejecutados por las instituciones del Estado es recomendable que en lo posible sean aplicados criterios de evaluación privada, no tanto para determinar su conveniencia sino para garantizar una gestión eficiente.
 

   


 

 
   

Evaluación económica y evaluación financiera
Trabajando con un enfoque privado o con uno social, se pueden efectuar dos niveles distintos de análisis, conocidos como evaluación económica y evaluación financiera respectivamente.
1.La evaluación económica se realiza bajo el supuesto de que el conjunto de la inversión será financiada con recursos propios, con recursos del inversionista o entidad ejecutora, según sea el caso. No existe, por ende, financiamiento de terceros, razón por la que no existe necesidad de incorporar en el flujo de caja los flujos financieros (desembolso de préstamos y servicio de deuda).
2.La evaluación financiera se realiza, en cambio, bajo el supuesto de que toda o parte de la inversión será financiada con recursos de terceros. Ello obliga a considerar el efecto de las condiciones de endeudamiento sobre la rentabilidad de la inversión, ya sea que se trabaje a nivel de rentabilidad privada o de rentabilidad social.

Para efectos del cálculo de indicadores de rentabilidad se pueden tomar los saldos a nivel de flujo de caja económico o flujo de caja financiero, dependiendo de lo que quiera realizar: una evaluación económica o una evaluación financiera. Y en ambos casos, puede operarse bajo un enfoque privado o un enfoque social.

 

 
   


 

 
   

Métodos Genéricos de Evaluación
La evaluación consiste en comparar los costos de cada alternativa con sus beneficios, aceptando aquellos proyectos en los que los beneficios esperados son mayores que los costos. Sin embargo, el proceso no siempre es fácil o factible. Como ya fue señalado, en los proyectos sociales, salvo excepciones, no es posible valorar los beneficios en términos monetarios, por lo que suele recurrirse a otras técnicas. Ello ha dado lugar a que el método de evaluación basado en análisis beneficio-costo adquiera dos modalidades:
1.
El análisis costo-beneficio propiamente dicho, utilizado en los casos en los que tanto los costos como los beneficios pueden ser identificados, cuantificados y valorizados con relativa facilidad.
2.
El análisis costo-efectividad, utilizado, como sucedáneo del primero, en los casos en los que los beneficios son de muy difícil valorización o los resultados de ello son excesivamente controversiales.

En las secciones siguientes se explican, paso a paso, los procedimientos de evaluación de un proyecto bajo ambas modalidades y su particular aplicación a los proyectos auspiciados por el FONDO.

 
   

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